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A mi musa

« [...] Cuánto hubiese querido rozar e impedir que se alargase el caudal de aquella lágrima que escapaba a través de tu mejilla. Aquella lágrima era mi estigma de esperanza; aunque, por más lágrimas que derramases, jamás me pertenecerías. »  Aarón Romero
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CARTA XLVII

     «A la carta que me escribiste yendo de camino, tan larga como el propio camino, contestaré más tarde, puesto que me precisa retirarme y estudiar bien lo que he de aconsejarte. Pues, tú mismo que me pides consejo, te demoraste mucho antes de pedirlo; ¡cuánto más no tendré que demorarme yo, puesto que precisa más largo tiempo para resolver una cuestión que para proponerla! Y por añadidura, siendo tu conveniencia diferente de la mía. ¿Hablo otra vez con un epicúreo? Mi interés y el tuyo son uno mismo, pues yo no sería tu amigo si todo asunto tuyo no fuese también mío. La amistad establece entre nosotros comunidad de bienes: Ninguna adversidad ni prosperidad afecta a uno sólo de los dos, puesto que tenemos una misma vida. No es posible que viva feliz quien no dirige sus ojos más que a sí mismo y todo lo refiere a la propia utilidad; si quieres vivir para ti mismo, es menester que vivas para otro. La vigilancia diligente y fiel de esta hermandad que junta al hombre ...

Bien, vení.

Echa a volar mis cartas, haz como que lo olvidas, pronto esparcirás tu delito y con ello tu culpa; sólo espera a que el árbol vuelva al polvo junto con lo nuestro, junto con nosotros. VEN y mira: contemplad mis marcas en la pared; siéntelas y dime si no son ciertas, si son sólo un engaño. Mis lágrimas tomas por mentira, y a mis sonrisas contestas con otra más falsa. Ambos lo hacemos, a ambos nos han tomado el pelo y hemos derramado la leche sobre la mesa sin siquiera haberle dado un sorbo. Carísimos: sólo quiero una cosa, el oblivion eterno, el perdón en el olvido. Ignoro si aún sigo vivo hasta que con los labios partidos y los ojos hundidos escribo estas líneas. Dicen que las palabras prevalecen, lo cierto es que ya no las quiero dentro, lo único cierto es que las aborrezco.